1.- No lo puedo evitar, entrar en el IKEA sin idea de comprar nada es salir con 12.000 pelas menos, (72 euros). No veo el día que abran el primero (de los 2 que hay previstos) en Valencia - Kinepolis.Mi gran manía son esas cubiteras cuadradas con 9 cubitos de mierda, pero con formas tan monas y que tan bien quedan en una fiesta marica. Corazones, flechas (punteros), puzzles, triángulos, donuts, barritas, estrellas, botellitas... no puedo evitarlo, me vuelvo loca cuando me acerco al contenedor buscando nuevas formas y colores, como una gata histérica escarbando en la basura. Lamentable, ya lo se.... lamentable

2.- Dos de mis otras grandes manías tienen lugar en el imperio Mercadoniano. Yo creo que una de ellas vino en el pack con el carrito Rolser del que no me separo desde hace dos años para ir a la compra y así mezclarme con el vulgo Benimacletero. Aunque creo yo que eso de pasar desapercibida entre el populacho no lo llego a conseguir, más bien, consigo un efecto anacrónico - esperpèntico Almodovariano que otra cosa:
Si véis por ahí un rapao con chandal adidas, zapas curradas y bomber, gesticulando canciones de Mamma Mia con un IPOD en las orejas y arrastrando su carrito verde militar, das bin ich! ( "ese soy yo", cerdas monolingües)
Y contagiado del virus marujil que me transmite mi carrito no puedo evitar caer en las trampas para marujas que Mercadona tiene hábilmente preparadas y una de ellas es: Las ofertas de las estanterias de las cajeras. Sí, esas cosas que te ponen a huevo cuando vas a pagar, y que te imaginas que están de oferta. Pues todas pal carro. Chicles, horchatas, fartons, bolleria, lo que sea nena, que si está ahi es para que yo lo coja, y cómo disfruto sabiendo que soy una maruja estandard picando en eso. jejeje. no lo puedo remediar, pero soy feliz.

3.- Seguimos en Mercadona, una manía terrible mía: ordenar todo perfectamente en bolsas por categorias, pesos y estado de frío ANTES DE PAGAR. Y cuando digo "perfectamente" me refiero a la definición de Bree Van de Kaamp de "perfección" es decir, divina y estupendamente ordenadito todo. Congelados con congelados; verduras y frutas juntas; bollería y pan y huevos juntos; botellas y latas en vertical...
Las cajeras (que bastante tienen) a veces me miran mal por ir ordenándolo todo. Cada vez te ayudan menos, y cuando lo hacen, lo hacen aprisa y corriendo mezclando cosas o poniéndolas en horizontal o cosas peores. (criminales!) Deberíais ver sus caras cuando yo saco todo lo que ellas han metido MAL en las bolsas y lo vuelvo a meter como debe ser. (la "Vane" de turno se queda MUERTA mientras yo exhibo una triunfal sonrisa de medio lado), Y hasta que no acabo, no le lanzo la VISA ORO en la cinta. Todo ello sin bajar ni un puntito el volumen del IPOD con mi Abba o Madonna o lo que sea. Habrá mayor glamur que el mío en ese momento??
Claro que su venganza es activar la alarma cuando yo salgo para mayor hundimiento de la Marquesa. Un dia de estos me llevo la bola de GoGo Yubari y dejo medio polígono sin Jessis, Veros o Jennis.
4.- No puedo tirar ningunas zapatillas. No puedo, Una fuerza magnética (carísima, como del espacio exterior; es decir, de Guadalajara o Cuenca) me impide deshacerme de ellas. No miento si os digo que tengo unos 40 pares de zapatillas por la casa, ordenadas como puedo (el Ikea tiene orden de sacar un invento para cerdas fetichistas compulsivas como yo, con capacidad mínima: 50 pares: para ir "tirando").
De hecho he perdido mas de una asistenta sepultada bajo un alud de zapatillas al abrir un armario que no debía. Con lo difícil que está lo de conseguir servicio de confianza!
El caso es que al tener tantas me las pongo 0,5 veces a la semana y no se estropean, y mientras me van esculpiendo una estátua de oro en el Foot Locker. No tengo remedio (Ni remedios Amaya ni nada)








