Las malas triunfan - y lo harán siempre. He elegido la sonrisa de la bruja del oeste de Wicked como imagen mental más ajustada. Aún no he visto el musical, pero el cartel es maravilloso.
¿Y qué dá lugar a una de estas expresiones definitivas de glamour, placer y maldad a partes iguales?
Pues para empezar no vale cualquier cerda: Si eres la Paqui de la pescadería o la Vane del polígono, ni lo intentes; tu encanto es "otro": Igual vales para secundaria de Almodóvar o para extra de "Aida", pero desde luego no esperes que la sofisticación y tú no coincidáis en el botellón de los viernes en el parque.
Lamento decirte que yendo de paquete de un ciclomotor – por muy "mazo tuneao" que esté, embutida en tus calentadores, agarrada a tu maromo de gimasio en plan "la Macu", tampoco alcanzarás el glamour necesario (por más que corras).
Tampoco lo intentes si eres Mario Vaquerizo, pues lo único que conseguirás es parecer un travelo yonqui colocao, con la mandíbula desencajada de tanto hacer morritos.
Si eres Hannah Montana o cualquier otra niñita cursi-abobinable de Disney lo único que conseguirás es un par de caños de sangre cayendo de la nariz tras sendos bofetones, que seguro hacen imposible una de tus sonrisas de paba odiosa.
La sonrisa de medio lado es final, letal, definitiva, sin réplica posible, y eso implica que tu víctima debe quedar K.O. y esconder la cabeza bajo el suelo por los restos. Para ello, una debe ser divina, fría, férrea, robusta, invulnerable ( y no una cerda lamentable a la que Diossa pueda hundir en la miseria con un simple bostezo )
Por eso no basta con ser mala. Sólo siendo malvada y divina a la vez disfrutarás de la sonrisa de medio lado. Y cuando sale bien es fascinante. Una buena bitch sonriendo de medio lado es la expresión más sofisticada de la maldad con glamour.
Es la única manera de salir con la cabeza bien alta tras haber demostrado ser una perra cabrona de lo peor, y que al observador lo dejes encantado, aún con tu cuchillo todavía clavado en tu víctima.
Grandes maestras nos ilustran con sus sonrisas triunfales tras putear mala cosa a sus víctimas.
Sophie Ellis Bextor, Joan Collins. Lucy Liu, Diana.... Por favor, eyaculad ante todas y cada una de las expresiones faciales de esta diosa en el best videoclip ever. No tienen desperdicio los gestos de asco cuando le molesta cualquier cerda y la cara de satisfacción cuando se deshace de ellas.
Grandiosa KiKu, no sólo no está feo decirlo, sino que haciéndolo has entrado en mi olimpo personal de diosas. Insuperable, el cigarrillo es el final perfecto para una sonrisa de medio lado, como para tantas cosas placenteras de verdad en esta vida: El cigarro pone el broche final a un orgasmo, mental en este caso, al que para acceder hay que ser mujer, ya que los hombres (con o sin alter egos) no damos para más.


